El Testamento ante Notario Público

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Pocas cosas tenemos aseguradas en esta vida, una de ellas es que algún día no estaremos mas aquí. Para ello debemos prepararnos espiritual, patrimonial y jurídicamente. Muchas personas evaden el momento de otorgar su testamento por la relación implícita con "la muerte".

Sugiero que mejor se relacione con "prevención", con "tranquilidad", ya que al otorgar Testamento estamos previniendo a nuestros herederos problemas futuros, y esto genera tranquilidad de conciencia. Cuando me preguntan por el mejor momento para hacer su Testamento, siempre respondo que "hoy", cuando hay salud y las decisiones que quedarán plasmadas en el mismo se pueden meditar y reflexionar en la calma del alma.

Desde hace varios años, el Gobierno Federal en coordinación con el Gobierno del Estado iniciaron una campaña para promover entre los ciudadanos el otorgamiento del Testamento. No siempre las campañas de difusión han logrado transmitir con claridad la conveniencia del Testamento. Considero oportuno aclarar que no todas las disposiciones testamentarias tienen un contenido económico. Aquí expondremos algunos aspectos sobre los beneficios de esta institución jurídica relacionados con temas patrimoniales.

Cuando fallece una persona, sus bienes quedan en una situación anómala, toda vez que el propietario de ellos ya no existe y quienes tienen derecho a adquirir la propiedad aún no realizan los procedimientos y trámites necesarios para adquirirla. Es en este momento en el que cobra importancia si la persona que falleció hizo su testamento o no. Veamos los dos supuestos:

1) Si la persona que falleció hizo su testamento, en el mismo señaló a sus herederos, es decir a las personas que por su voluntad serán los propietarios de sus bienes; y al Albacea, que es la persona encargada de administrar los bienes en tanto se adjudican a los herederos. Si el testamento está bien redactado, el procedimiento (Sucesorio Testamentario) para que los herederos adquieran la propiedad de los bienes del testador es muy simple y rápido. En algunos casos puede tramitarse en una Notaría Pública desde el principio, esto sucede cuando todos los herederos están de acuerdo en esto y que todos sean mayores de edad.

2) En caso de no haber hecho su testamento, se tendrá que iniciar un procedimiento mas complejo (Sucesorio Intestamentario) mediante el cual el Juzgador determinará, según la reglas del Código Civil, quienes son las personas que tienen derecho a ser herederos. Posteriormente quienes acepten la herencia nombrarán al Albacea y continuarán con el procedimiento hasta adjudicarse los bienes. También se puede tramitar ante Notario pero el procedimiento debe iniciar en el Juzgado hasta la declaración de herederos.

El trámite y los requisitos para otorgar el Testamento Público Abierto es muy sencillo, basta con que se presente el interesado con un Notario Público, quien lo brindará toda la asesoría que requiera, presentar a 3 testigos (en caso de que el testador no pueda o no sepa leer deberá presentar un testigo mas para que firme por él). Acto seguido se redacta el testamento en una escritura pública y el Notario lo lee al testador y a los testigos quienes, si están de acuerdo con la redacción del mismo lo firman ante el Notario Público. Una vez firmado, el Notario Público da aviso al Archivo General de Notarías dentro de las 24 horas siguientes a la firma y procede a la expedición del testimonio que se entregará al Testador o a quien esta persona faculte para recibirlo.

Considero oportuno señalar que aún cuando el proceso es sencillo, cumple con todos los requisitos de formalidad que señala la Ley, siendo el Testamento Público Abierto el acto mas solemne que se otorga ante Notario Público y al cual le dedicamos la mayor de las atenciones.

MI OPINIÓN: Es en el Juicio Sucesorio Intestamentario donde se generan las mayores complicaciones, ya que en los términos del Código Civil son muchas las personas que pueden considerar que tienen derecho a heredar y esto puede dar pie a diversas interpretaciones. Sin embargo el juzgador deberá respetar la prelación que por tipo y grado de parentesco establece el Código Civil.