La adquisición del dominio pleno de parcelas individuales

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Históricamente en México, “la tierra ejidal y comunal” fue inalienable, por lo tanto el titular solo podía transmitir los derechos por herencia a sus familiares o dependientes económicos. Se trataba de lo que algunos autores consideraron como un “usufructo transmisible”. A grandes rasgos podemos decir que los titulares de derechos ejidales gozaban de un derecho de uso y aprovechamiento de las tierras, el cual se podía transmitir a sus herederos.


En la reforma constitucional de 1992 se hicieron importantes cambios a la propiedad social (la que está sujeta al régimen ejidal o comunal), entre ellos se introdujo la posibilidad de la “adopción del dominio pleno” de parte de los titulares de derechos ejidales. Mediante esta reforma el derecho individual del ejidatario, comunero o posesionario, una vez agotado el procedimiento señalado en los artículos 81 y 82 de la Ley Agraria, se le autoriza para transformar la propiedad social e incorporarla al régimen de propiedad privada.

El dominio pleno de terrenos ejidales y comunales solo puede ser adquirido por ejidatarios, comuneros, posesionarios y avecindados, esto quiere decir que solo “personas físicas” mexicanas por nacimiento, naturalización o aún con doble nacionalidad. Excluyendo a extranjeros o personas morales. De igual manera es preciso señalar que el posesionario no es ejidatario, la doctrina distingue dos tipos de posesionarios: Regulares, que son los reconocidos por la asamblea con parcelo o tierras de uso común asignadas con certificado expedido por el RAN; b) Irregulares, los que poseen o detentan tierras a los que la asamblea no ha reconocido ni les han sido asignadas. Los posesionarios sí pueden adquirir el dominio pleno de las tierras que detentan, este criterio lo aclaró el Registro Agrario Nacional en su circular DN/RAN/I-5 de fecha 1 de octubre de 2008.

Son avecindados, en términos del artículo 13 de la Ley Agraria, “…aquellos mexicanos mayores de edad que han residido por un año o mas en la tierras del núcleo de población ejidal y que han sido reconocidos como tales por la asamblea ejidal o el tribunal agrario competente…”

El procedimiento para la adquisición de dominio pleno es complejo, por razones de espacio solo señalaremos que se compone de cuatro etapas: 1) Convocar y celebrar la asamblea ejidal para que ésta resuelva si se adopta el dominio pleno; 2) Inscripción del acta en el Registro Agrario Nacional, de parte del Comisariado Ejidal; 3) El ejidatario o posesionario manifiesta por escrito al RAN que asume el dominio pleno sobre la parcela; y 4) El RAN cancela el certificado parcelario y expide el “título de propiedad” que se inscribe en el Registro Público de la Propiedad.

MI OPINIÓN: La mayoría de las tierras en México son propiedad social, por lo tanto y dada la complejidad del procedimiento considero muy importante orientar a las personas que pretendan adquirir el dominio pleno de sus parcelas y volverlas económicamente productivas.